ESPÍRITU DEL CÓSMICO

Franklin Zúñiga Expone

una instalacion multimedia en

La Casa de la Ciudad,   a las 7:30 p.m.

del 30 de Julio al 17 de Agosto de 1999

 

ESPÍRITU DEL CÓSMICO.

 

Espíritu del Cósmico es el título de la más reciente propuesta de Franklin Zúñiga. Esta vez, el artista vuelve a combinar varios medios en la consecución del hecho artístico. Así, pintura, música e instalación crean un ambiente que involucra al espectador, lo mismo en una dimensión sensible que intelectual. En el espacio de exhibición, se extiende sobre el suelo un círculo de piedras sacadas de enterramientos indígenas y, en medio de éste, tierra también de esas sepulturas. Es notable la insistencia en la figura del círculo, imagen de totalidad y completud: ¿el Universo?. Por otra parte, y dialogando con ese plano horizontal del círculo, se exhiben pinturas realizadas con tierra del volcán Miravalles, y que dan cuenta de la vida de la tierra, de la Tierra viviente. Hay aquí, como en el resto de la obra de Franklin, una propuesta de hondas implicaciones místicas, en cuanto intenta- que el hombre “experimente su ser interno”. Pero hay también una visión ecológica del mundo, entendida en el más amplio sentido. Esto significa reconocer, como propone Frijot Capra: “la interdependencia fundamental entre todos los fenómenos y el hecho de que, como individuos y como sociedades, estamos todos inmersos y finalmente dependientes en los procesos cíclicos de la naturaleza”. 1

Como puede apreciarse, hay en las más recientes producciones de Franklin Zúñiga una intención de desbordar los límites tradicionales de la escultura como objeto específico, para situarla como un componente más del hecho artístico. No negar la escultura, sino reutilizarla en un contexto más amplio, abriendo así nuevas posibilidades. Sin embargo, más allá de la transformación del lenguaje que se opera en propuestas como estas, se trata aquí de procurar una incidencia, si se quiere, espiritual. Estas propuestas de Zúñiga constituyen un intento de incidir en el hombre y que éste reflexione sobre su relación con el mundo, con el Cosmos.

Motivado por ese fin, su recurso no ha sido sólo el de comunicar una energía al material, sino que el material mismo sea portador de una energía. En el espacio de la galería, las piedras, lajas de sepulturas indígenas, tierra volcánica, devienen garantes de presencia; lo que más allá de convenciones de representación apunta a huellas efectivas. El “como si” propio del arte entra aquí en un terreno impreciso. Se diría, en extremo, que más que representar, se trata de presentar, o los dos; y que de ahí se deriven implicaciones trascendentes sobre el Hombre y el Universo.

Tamara Díaz Brindas

Cuba

Marzo 1999                           

“ESPÍRITU DEL CÓSMICO”

En silencio los corazones conocen los secretos de los días y las noches, los oídos padecen por el sonido del conocimiento en el corazón. Y es conocer en palabras lo que se conoce en pensamiento, Deseo tocar con las manos el cuerpo desnudo de los sueños… Y sería mejor que no lo hiciera.

“Si bien es cierto que todas las cosas están en El Todo, no lo es menos que El Todo está en todas las cosas. Quien esto comprende debidamente, ha adquirido gran conocimiento.”

En la conciencia del Cósmico todo fluye continuamente, todo vive, no hay principio ni fin.

La muerte es vida, no es principio ni fin, ni consume tiempo… es olvidarse de nuestras limitaciones y entregarse a la luz.

Franklin Zúñiga J.

Tomando el tema del crecimiento espiritual, realicé varias exposiciones e instalaciones públicas, en bienales, simposios y festivales de arte; con la intención de proyectar al ser humano como un ser de crecimiento espiritual, contrapuesto al rutinario planteamiento autodestructivo de instrumento social, herramienta de producción, artículo desechable; realicé obras que se oponían a las guerras, a los abusos, a las matanzas y destrucciones. En las bienales participé con un criterio verdaderamente crítico, de la disposición del arte que se ha hecho, como banales prostituibles artículos de comercio.

1 Véase: Frijot Capra. La Trama de la vida, Editorial Aragona, Barcelona, 1998, p.28.